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Error de diagnóstico de ictus

Error de diagnóstico de ictus

¿Sabe que el diagnóstico incorrecto de un ictus puede suponer una negligencia médica? Cuando estamos ante algún tipo de acción u omisión que se aleja de los cánones o modos de proceder habituales, se entiende que estamos ante una negligencia médica. En España, la calidad de la atención sanitaria tiene altos estándares reconocidos a nivel internacional. Sin embargo, evidentemente también puede darse el caso de que ocurra algún error en el tratamiento de un paciente.

Los ictus, que se conocen también como accidentes cerebrovasculares, son un tipo de patología que requieren un adecuado diagnóstico y una rápida intervención, pues en caso contrario puede suponer efectos letales sobre el paciente. Tal es así, que una persona que está sufriendo un ictus debe ser atendida y los síntomas deben ser tratados en un plazo máximo de aproximadamente 4,5 horas. Si no se cumple con este tiempo y la atención médica se demora mucho, las consecuencias son muy graves y pueden suponer el fallecimiento del afectado. Actualmente, el personal médico cuenta con diversas técnicas y procedimientos que permiten detectar un episodio de ictus:

  • Exploración física. Una exploración física del afectado puede detectar el origen que está causando la lesión cerebral.
  • Estudio del historial clínico. La historia clínica del paciente también es útil y necesaria para diagnosticar el ictus, dado que se puede conocer si dicho paciente tuvo anteriormente otro episodio de ictus. Asimismo, se puede conocer otra información relevante, como los antecedentes familiares o la presencia de enfermedades previas.
  • Realización de pruebas de imagen. Se utilizan fundamentalmente dos tipos de pruebas de imagen: la tomografía computadorizada (TC) y la resonancia magnética. Estas pruebas determinan la presencia del ictus unos días después de que haya ocurrido, por lo que pueden ser fiables si el paciente está sufriendo el episodio en ese mismo momento.
  • Angiografía (prueba realizada mediante el uso de un catéter en los vasos sanguíneos), si es que está previsto llevar a cabo una intervención quirúrgica.
  • Otro tipo de pruebas adicionales, como pruebas de laboratorio. Por ejemplo, mediante una analítica de sangre se puede descartar que el episodio se haya debido a otros motivos, como una anemia (descenso de glóbulos rojos), policitemia (exceso de glóbulos rojos) o leucemia (presencia de cáncer en glóbulos blancos).

Si, a pesar de estos métodos, al paciente se le hubiera diagnosticado con una patología diferente , como puede ser un infarto, el afectado o sus familiares (en caso de fallecimiento) tendrán derecho a reclamar. Hay que tener en cuenta que un ictus mal diagnosticado puede suponer graves secuelas, como por ejemplo: daño a nivel cerebral, parálisis en una zona del cuerpo, convulsiones, pérdida en las capacidades motoras, problemas de memoria, dificultad para expresarse, dificultad para tragar, dolor, problemas psicológicos derivados de la situación (como depresión) y, en los casos más graves, fallecimiento.

A tenor de lo dicho, si usted o una persona ha sido víctima de un ictus mal diagnosticado, debe saber que el primer paso para reclamar es contactar con un abogado especializado en negligencias médicas, pues será quien tenga conocimientos específicos sobre el tema. Se trata de un área muy especializada en el ámbito legal, la cual requiere conocimientos no solo a nivel jurídico, sino evidentemente también a nivel sanitario. Por ello, lo mejor es ponerse en manos de un profesional experimentado.

Una vez que haya contactado con nosotros y tengamos todos los datos posibles sobre el caso, ya podremos plantear una reclamación ante los Tribunales con el fin de obtener una indemnización. Las indemnizaciones, que incluyen la valoración tanto del daño físico como del psicológico, se hacen a través de un Baremo: es el llamado Baremo de Accidentes, ya que se utiliza en también en lesiones derivadas de accidentes viales. Como decíamos, nuestro equipo se esforzará por tener en cuenta sus secuelas concretas para así reclamar una indemnización acorde a los sucedido. Recuerde, por tanto, guardar todos los documentos médicos que le hayan podido entregar hasta entonces, como por ejemplo, resultados de pruebas, partes médicos, recetas que se le hubieran expedido, etc. De esta forma, se podrán utilizar para acreditar lo sucedido durante el proceso judicial.

Para más información, o si desea contarnos su caso para empezar a valorarlo, no tiene más que ponerse en contacto con nosotros. Para ello, puede llamar por teléfono o enviarnos su consulta mediante nuestra web o email de contacto. En cualquiera de los casos, le garantizamos la máxima confidencialidad en el tratamiento de sus datos. No lo dude y consúltenos: nuestro equipo hará todo lo posible por ayudarle de forma satisfactoria.

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